El 24 de octubre de 2010 se presenta una oportunidad de oro para la ciudadanía, se realizaran, después de más de nueve años, una vez más elecciones para elegir los comités ciudadanos. Por qué digo que es dorada esta oportunidad, simple y sencillamente porque los ciudadanos interesados en mejorar su entorno inmediato y que no han encontrado eco en las administraciones delegacionales o en sus representantes populares pueden incidir de manera real dentro la política local.
Estos comités tendrán acceso a los presupuestos participativos y de mejoramiento barrial, podrán aprobar, impulsar o echar abajo cualquier tipo de obra que las autoridades intenten realizar en la colonia, es decir los ciudadanos pueden insertarse en un terreno que hasta hace poco se les había negado de forma sistemática: la participación real. No obstante, los partidos políticos no se mantienen ajenos a este proceso e intentaran colocar a sus huestes con el fin de controlar no solo el poder político, también el económico de estos comités.
Resulta preocupante como desde hace algunos días los diferentes partidos políticos comienzan a movilizar su maquinaria, sus lideres locales comienzan con la compra de las conciencias, se lucra con la necesidad de las clases más pobres, operadores de aspirantes a puestos de elección popular comienzan a condicionar los diferentes programas sociales, etc. Lo grotesco no radica en esta intromisión, sino que nuevamente los ciudadanos comienzan a quedar fuera de la jugada, ya que, los que no se alinien o cuenten con un padrino simple y sencillamente compiten en condiciones totalmente desiguales y con pocas probabilidades de ganar ante estos aplastantes aparatos partidistas-electorales.
Por si esto no fuera suficiente, el órgano encargado de realizar estas elecciones vecinales, el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), no se ha dado a la tarea de concientizar al ciudadano de a pie. En todos estos años de existencia no ha podido (o querido) construir una autentica ciudadanía y deja en el aire a los ciudadanos que se quieren involucrar en este proceso, no ha implementado los candados necesarios para garantizar una contienda justa y que decir del Tribunal Electoral del Distrito Federal (TEDF) un aparato burocrático más…
A pesar de que el panorama es adverso los ciudadanos cuentan con su capacidad e iniciativa para intentar dar batalla a las maquinarias partidistas y sus peones. Es de suma importancia que sean ciudadanos comprometidos con su colonia, no con un diputado (local o federal) o un partido político, debido a que los presupuestos que maneje este comité serán rasurados para el padrino en cuestión que lo destinará para la compra de despensas, conciencias y votos fomentando de nueva cuenta el circulo vicioso que dejó la cultura política priísta, que la izquierda ha adoptado ávidamente y la derecha no se ruboriza en implementar.
El llamado es urgente a aquellos ciudadanos para recuperar la política, la cual es tan importante que no se puede dejar en las manos de los políticos, esta es la oportunidad de mandar un mensaje autentico de hartazgo de la y los políticos de siempre, incluso mucho más impactante que la mediática campaña del voto en blanco. Es la coyuntura exacta para un cambio sustancial, es la oportunidad para que l@s jóvenes nos involucremos, es la oportunidad de recuperar la credibilidad en esta democracia tan endeble…
Por último es necesario mencionar que al PRD no le queda claro que en esta contienda no es “él vs él”, el PRI, sobre todo en el oriente de la ciudad, viene con todo, operadores de Enrique Peña Nieto (gobernador del Estado de México) y de Fidel Herrera (ex gobernador de Veracruz) comienzan a moverse comprando organizaciones, creando nuevas clientelas, insertando viejos y nuevos liderazgos a ese aparato, por su parte el PAN intenta dar la pelea. Quizás la izquierda necesita una verdadera lección, pero esto significaría abrirle la puerta a lo peor de la política como es el priísmo ó la ineptitud conservadora del panismo, no cabe duda que entre lo malo y lo peor se requiere lo ciudadano…
Edwin Ramírez. Politólogo
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