miércoles, 22 de septiembre de 2010

Por qué hacer películas como “El Infierno”

Advertencia 1.- Si no haz visto la película mejor lee este ensayo después.

Advertencia 2.- Si eres fiel simpatizante del PAN o cualquier partido político puede ser que no te agrade esta reseña y menos la película.

Advertencia 3.-Tampoco te gustará si crees que la guerra contra el narcotráfico está dando buenos resultados en el país.

Se dice que cuando la verdad supera la realidad es tiempo de hacer películas, el día de ayer fui a ver la cinta “El Infierno” de Luis Estada, reconocido por su otra gran obra “La Ley de Herodes”, me pareció un muy buen trabajo y es por ello que quise compartir mi punto de vista al respecto.

La película aborda el tema del narcotráfico, mismo que en el país ha tenido en la opinión pública un lugar desde hace algunos años, ya sea porque a diario se encuentran nuevas victimas de la lucha sin cuartel que ha venido desarrollando, o bien porque el gobierno federal no cesa de saturarnos con sus mensajes en los medios masivos de comunicación sobre los grandes logros en materia.

La trama se desarrolla en un pueblo del norte, de esos ahora llamados fantasmas, en ese tipo de lugares donde cómo lo señala Estrada, la mayoría de los habitantes tiene dos opciones, o te vas para el otro lado, o te dedicas a la única actividad económica que te puede dar algo para comer, es decir el narcomenudeo, cualquiera de las dos no representa de todas formas una buen opción de vida o esperanza de un mejor futuro.

La historia se basa en “El Benny” un ser cotidiano, típico mexicano que buscó alcanzar el sueño americano pasando 20 años en Estados Unidos hasta que fue deportado, al llegar a su pueblo no tarda mucho en darse cuenta que las cosas han cambiado, ahora es gobernado por una familia “Los Santos” encabezada por dos hermanos quienes se “disputan la Plaza” expresión usada para señalar que se pelean el comercio, distribución y exportación de drogas en la región, el Benny nunca se imaginó entrarle al negocio pero una vez seducido por la cantidad de dinero que se movía en el medio decidió entrarle.

En su estancia dentro del negocio, Benny pasó de todo, lo suyo no era matar, tenía más talento para hacer los mensajes que era puestos sobre los cuerpos de los enemigos, aquellos pertenecientes al otro bando o bien a los que no pagan las cuentas a tiempo (en una escena hasta se le ocurre ponerle un sobrero de Viva México al ajusticiado, lo que le ganó el adjetivo Poeta) Al principio le era casi insoportable dedicarse a matar gente, participar en balaceras y meterse una que otra línea de cocaína, luego como bien lo señalan, se acostumbró porque a todo te acostumbras menos a no comer.

Así transcurren los días y nuestro personaje se da cuenta de lo peligroso que es la red del narcotráfico, lo mismo te mata tu patrón sino le gustó tu trabajo, que el de alado por alguna recompensa, el ejercito, el otro cartel, etc., etc., etc. él sabe que tiene los días contados, al igual que su sobrino y todos los jóvenes inmersos en esta realidad social, saben que: o le entras o no comes y si le entras lo más seguro es que acabes muerto, y es por ello que el sobrino de Benny, un chico de apenas 14 años tiene la ilusión de que cuando muera el Beny le hará una tumba igual a la que le mando hacer a su papá “El diablo” (asesinado por Los Santos) es decir, con mármol estilo capilla, con una foto enorme del difuntito y hasta música integrada, que toca uno de los corridos compuestos en su nombre.

Uno de los diálogos que refleja el alma de la película es cuando el “Benny” le pregunta al “Cochiloco” (compadre del Benny quién lo metió en el negocio) –Oiga compadre no le da miedo irse al infierno con tantas personas que ha matado- a lo que Cochi contesta –Mi Benny, si será pendejo, si el infierno esta aquí no en otra parte, o que no se acuerda cuando de chamacos no teníamos ni pa´comer y ahora no queda de otra que andar en esto-.

En efecto, yo estoy de acuerdo con el Cochi, el infierno está aquí mismo, y es entonces cuando me pregunto, en qué momento se nos hizo normal el que aparecieran narcofosas con 30 o 40 muertos, cuerpos colgados, cabezas en los puentes peatonales, niños muertos en su casa, la corrupción a todo lo que da y nadie dice nada, es por ello que esta cinta me encantó, cuando hay temas así de fuertes hay que sacarlos a la luz, no es algo que nos inventamos, el narcotráfico es un problema grave en nuestro país y hay que asumirlo como tal, ¿para qué decir que se está, aah!! no verdad! “estamos” ganando la guerra contra el narco, cuando el narco tiene mas capacitación, mejores armas, mas equipo y lo más triste mayor vocación que los propios policías. Asumamos la responsabilidad que nos toca, los directores a hacer buen cine, los ciudadanos a denunciar y gritar que no nos parece vivir en un país como en el que se ha convertido México, corrupto, sínico, enfermo, con políticos mediocres, egoístas y que no les interesa hacer su trabajo.

Es importante señalar que la película obtuvo la clasificación “C” cosa curiosa en nuestro país, dónde es bien visto que en los programas matutinos (venga la alegría, se vale etc., etc.) se exhiba a mujeres con poca ropa y diciendo chistes en doble sentido, y que además el grado de violencia de otras películas como Depredador o Resident Evil obtuviera la clasificación B-15, Las escenas de violencia que transcurren en la película créanme no son más fuertes de las vistas a diario en cualquier diario de circulación en México (El Metro o La Presa lo superan).


Marisol Vázquez. Politóloga

domingo, 5 de septiembre de 2010

Circo, Maroma y Diálogos!!

Desde que Felipe Calderón Hinojosa reconoció hace unos días que ha sido superado por el crimen organizado con respecto a los malos resultados y poco avance en la materia en lo que lleva de su administración en la guerra sin tregua al narcotráfico. Llama al debate nacional al respecto a actores políticos y a la opinión pública en general para rehacer la estrategia se seguridad. De tal convocatoria, diferentes actores políticos de la vida nacional como representantes y dirigentes de partidos políticos en México, así como funcionarios federales a cargo de secretarías como la de seguridad pública, gobernación, al igual diputados y senadores entre otros, han asistido al ciclo de “Diálogo por la Seguridad” exponiendo su sentir tratando de generar reflexión y opción para resolver los problemas derivados por la inseguridad, el narcotráfico y la delincuencia organizada en toda la República Mexicana.

Los Diálogos por la Seguridad, reunión que comenzó el 2 de agosto del presente año presidida por el Felipe Calderón, secretarios de Estado, empresarios del país y organizaciones civiles, como México Unido contra la Delincuencia, Causa en Común, Alto al Secuestro, México SOS, Movimiento Pro Vecino, entre otras agrupaciones. Han vertido diversas opiniones pasivas algunas y otras enérgicas, este tipo de diálogos nos pone a pensar en la efectividad de los probables resultados que de ahí se generen y sobre salen varias cuestiones; ¿porqué se llama al dialogo para discutir la agenda de seguridad y acciones contra la delincuencia organizada (narcotráfico y secuestro)? cuando se supone que a nivel federal existen instancias encargadas específicamente para tales temas. Esa agenda de seguridad se planea con acciones y objetivos desde comienzo de cada administración en turno, es decir, se supone que el gabinete de seguridad es experto en esos temas y trabaja para ello, entonces, ¿Por qué preguntarle a políticos que no los manejan?.

Algunas conclusiones sobre el llamado a los “Diálogos por la seguridad” resaltando las preguntas antes mencionadas, se podría interpretar como la estrategia de la apertura del gobierno federal para legitimar su lucha, tratar de incluir a actores políticos y crear un ambiente de correspondencia de gobierno abierto, objetivo y plural, dispuesto a escuchar todo lo que venga fuera del mismo, en pocas palabras, convencernos de que es también nuestra lucha y si se está ganando o perdiendo todos tenemos que aceptar los resultados. Los llamados e intervenciones de Felipe Calderón han sido muy puntuales a la unión y responsabilidad, a resistir la lucha como ciudadanos cada uno en nuestros roles de vida esperando los cambios cueste lo que nos cueste.

Pero, ¿servirán de algo los diálogos?, ¿después de esto que pasará?, los mismos dirigentes de partidos, bancadas y coordinadores de los partidos en las cámaras, que han participado en los ”Diálogos” mantienen congeladas las reformas importantes de los temas en cuestión, si ahí es el lugar pertinente y debido para reformar, aprobar o no las leyes ¿por qué hacer diálogos?, ¿les importará en verdad?, ¿por qué hacer el llamado y generalizar solo el tema de seguridad al diálogo, si existen también otros temas importantes de la agenda nacional que nos encantaría discutir también?.

La intervención en el estrado de los “Diálogos” de funcionarios federales como Genaro García Luna secretario de seguridad pública, así como gente del partido en el gobierno presentan discursos de rendición de cuentas, por lo contrario, partidos de oposición son más críticos y exigentes en los resultados y acciones llevadas a cabo hasta el momento. Más allá del protocolo y la retórica; las estrategias, reformas, acuerdos etc., se hacen en reuniones específicas para tales temas, con expertos y especialistas de los problemas a tratar. Tal parece que les hacen un favor, o el trabajo completo con un colash de ideas sobre la seguridad de Estado en México.

Es importante no caer en distracciones, pequeñas coyunturas y circo, se tiene que luchar (la mayoría de veces sin armas) por varios frentes, el combatir la inseguridad por sí misma no resuelve los problemas ya derivados de la misma. La educación, salud, el trabajo y la seguridad son temas de la agenda pública del país imperantes en atender, por lo que se espera que el ciclo de conferencias y pequeñas auditorias no se quede solo en eso, “Diálogos”.


Saúl Ballinas. Politólogo.