sábado, 14 de agosto de 2010

Son pobres porque quieren

La pobreza, la inequitativa distribución de la riqueza y la desigualdad social, han sido una constante en la realidad nacional; Los conceptos pobreza, falta de empleo y desnutrición son recurrentes en los discursos y promesas gubernamentales pero también, realidades y vivencias que persisten, persistirán y que sufren más de la mitad de la población en México.

Los Programas gubernamentales de apoyo social han sido utilizados con fines de proselitistas y en términos tangibles, han tenido poco impacto en las condiciones de vida de los que menos tienen; pese a los “esfuerzos” que han implementado los gobiernos mexicanos (muchas veces con financiamiento internacional) durante los últimos sexenios para erradicar la pobreza, hoy en día existe y va en aumento.Las razones son muchas y la mayoría son de tipo estructural; no obstante, a menudo escucho una frase que para quien la dice, explica la razón de la existencia de personas viviendo en la miseria: “son pobres porque quieren”. Antes de empezar a juzgar o a emitir una opinión respecto al enunciado anterior, analicemos el contexto. La frase tiene que ver con la ideología neoliberal la cual plantea, entre otras cosas, que el mercado es capaz de resolver por si mismo los males de la sociedad; además, por lo anterior el ser humano tiene la capacidad de salir adelante solo puesto que el mercado brinda las herramientas necesarias para acceder a una mejor calidad de vida. Sólo se trata de echarle ganas porque querer es poder, así pues, y como Mark Renton lo diría, el asunto es tener una casa bonita, una lavadora (no de dos patas) tarjetas de crédito, una camioneta para llevar a los hijos a la escuela etc etc etc. Hay que seguir el american dream y ascender y ascender pisar y pisar.
Así pues, esos pinches flojos que no le echan ganas y que quieren que todo se los des en la mano merecen su condición de miseria puesto que prefieren estar recostados en su hamaca que trabajar. Además personas que afirman lo anterior, que aclaro, no es mi caso, aseguran conocer a mil y un personas con historias de éxito. No lo dudo, pero analicemos esas historias, analicemos mi historia:

Mis abuelos paternos migraron del Estado de Oaxaca al Distrito Federal más o menos a finales de la década de los 50 sin un peso; se establecieron en la periferia de la Ciudad, en aquel entonces sin pavimento, luz ni condiciones mínimas de salubridad, la periferia llamada Neza; teniendo que mantener a una esposa y 9 hijos mi abuelo se dedicó a vender colchas y cobijas. Diariamente recorría la ciudad a pie para llevar el pan de cada día al hogar; con el transcurso del tiempo logró establecer 2 o 3 mueblerías y compró 3 o 4 casas, además consiguió que 8 de sus 9 hijos fueran a la UNAM y hoy todos viven relativamente bien. Bajo el ejemplo planteado podemos concluir que mi abuelo le echo ganas y se superó.

No obstante, debemos contextualizar la situación.
Para inicios de la década de los 40 las primeras instituciones de asistencia y seguridad social comienzan a surgir. En 1943 Manuel Ávila Camacho creó la Secretaría de Salubridad y Asistencia (SSA) dedicada a atender a los indigentes y pordioseros; también nace la Ley de Seguridad Social, la cual dio origen al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) encargado de atender a las clases trabajadoras. No obstante a esos logros, la Política Social mexicana se estancó en el modelo original, es decir, acciones de seguridad social limitadas a una relación contractual, administradas vía aportaciones que solo protegían a los trabajadores de la industria, es decir, del México “moderno”.

Durante mucho tiempo se continuó con el esquema de Política Social básico, en el que sólo se garantiza seguridad social a los trabajadores del medio urbano, sin embargo, en décadas posteriores y derivado del proceso de industrialización, el Estado mexicano comienza a crear Instituciones para el bienestar social, expandiendo su margen de acción hacia un modelo asistencialista.

Ese cambio de paradigma trajo consigo la ampliación de Instituciones encargadas de la Política Social: en 1954 son creados el Fondo de las Habitaciones Populares (FONHAPO) y el Instituto Nacional de la Vivienda (INV); en 1959 se crea la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos de Primaria; en 1961 nace la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO) y en Instituto Nacional de Protección de la Infancia (INPI); y en 1968 el Instituto Mexicano de Protección a la Niñez (IMPN). Todas estas instituciones, sin duda alguna, fueron la base del desarrollo social que se vivió en la época del “milagro mexicano”, organismos sin los cuales, México no habría alcanzado el nivel de desarrollo que mantiene hasta el día de hoy.
Considerando lo anterior, podríamos pensar que el desarrollo se expandió a la totalidad de la población, sin embargo hay que dejar algo en claro: solo aquellos que residían en ciudades podían gozar de esos beneficios. La población residente en zonas rurales era incapaz de acceder a los servicios que el Estado ofrecía por lo que “la política social estaba diseñada de tal forma que contribuía a acentuar las desigualdades generadas en el ámbito económico.” En otras palabras, México no transitó al esquema de Política Social moderno e integral pues las políticas de bienestar social implementadas hasta entonces eran excluyentes para lo rural y complejas para lo urbano.

Es así como podemos explicar, aunque de manera general, los orígenes de la desigualdad social en México y también entender por qué es que existen estas historias de éxito, en las ciudades. En verdad dudo que haya alguna historia de superación de un jornalero que se quedó residiendo en el campo y si así fuera podría atreverme a sugerir que lo logró debido a que decidió adherirse al PRI en cualquiera de sus facetas, ya sea como Presidente Municipal o como líder en los Centros de Solidaridad, los cuales se caracterizaron por tener un alto grado de corrupción y coptación de los líderes sociales.

Situándonos en el plano actual y con base en múltiples investigaciones se puede concluir que un pobre que nace pobre, vivirá, se reproducirá y morirá pobre. No es que sean pobres porque quieren, son pobres porque no tuvieron las oportunidades de elegir que hacer con su vida. Con un salario de obrero o peón, de aproximadamente $1500 a la quincena, si bien le va, no tienen la opción de elegir echarle ganas. Si quiere que sus hijos estudien, debe invertir en ellos, comprar uniformes, libros, cuadernos y darle para los pasajes; si decide ser ejemplar y no comprar piratería tendría que invertir una quinta parte de su salario a la quincena para hacerlo; además, tiene que comer, y en verdad sale más barato comprar una quesadilla en la calle que una ensalada en un oxxo, aparte, llena más; debe llevar el gasto a la casa, pagar luz, pagar gas o muchas veces la renta. Si se quiere divertir para escapar de las horas de friega laboral, puede decidir llevar a la familia al cine, pero eso implicaría gastar más de $200. Las cosas no son fáciles y por más que le eche ganas en el trabajo jamás va a ganar lo mismo que un Licenciado en un puesto burocrático. Si le va bien y su hijo termina la Universidad, el hijo tendrá que enfrentar un contexto de desempleo y bajos salarios. La movilidad social se puede dar, pero a muy baja escala y de nuevo, en la ciudad.

En el campo, una familia entera vive de la siembra, comiendo y no comiendo, ¿Cómo mandar a los hijos a la escuela si no hay que comer? ¿Cómo pensar en el desarrollo nacional con más de la mitad de tu población viviendo en la miseria? No hace falta ir a una comunidad para verlo, solo hace falta llegar a una fábrica y charlar con un padre de familia. No hace falta ir a una fábrica, sólo sal a la calle, métete al metro y verás como el mundo es de dueños y no dueños.


Liliana Onofre. Administradora Pública



1.Para más información, ver film Trainspotting.
2.Gerardo Manuel Ordoñez Barba, La Política Social y el combate a la pobreza en México, UNAM, Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, México, 2002, p. 44.
3.Liliana Onofre “La Política Social en México” Tesis de Licenciatura (no concluida)
4.En mi Tesis

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