Hace unas semanas se dio un hecho inédito en México, la explosión de un coche bomba en Ciudad Juárez, este acto se lo atribuyó el grupo denominado La Línea, brazo armado del Cártel de Juárez. Este hecho debe causar preocupación debido a que a todas luces es un acto de terrorismo, a diferencia de hace unos años cuando el Ejército Popular Revolucionario (EPR) detonó explosivos en ductos de PEMEX donde no hubo victimas que lamentar, en esta ocasión las cosas fueron diferentes.
Estas actos terroristas demuestran algunas cosas, entre ellas el nivel de organización y especialización que han adquirido los grupos criminales, es decir, diversifican sus acciones en áreas, muy especificas y por lo tanto se hacen más efectivas. Además la explosión tuvo consecuencias políticas, ya que evidenció la nula efectividad de la actual estrategia bélica que mantiene el gobierno de Felipe Calderón y que lejos de mellar a los cárteles, éstos se mantiene vigentes y parecen fortalecerse ante un Estado incapaz de contener su avance.
Esta situación le suma puntos al crimen organizado, debido a que ya insertó de forma exitosa el miedo en la población civil. Hobbes ya daba cuenta del alcance del miedo como arma política, moviliza o paraliza y el narcotráfico ya captó el mensaje ¿y el Estado? Si se siguen suscitando más hechos como los de Ciudad Juárez el panorama es peor que negro para México, cuyas instituciones de seguridad son inoperantes y no cuentan con una confianza por parte de la ciudadanía, la cual se encuentra en el fuego cruzado de una guerra por demás inútil y cuyo temor a una muerte violenta se hace más palpable con el día a día.
Otro aspecto preocupante es que estos actos no son realizados por grupos políticos, sino por grupos criminales cuyo objetivo no es derrocar al gobierno actual, sino desestabilizarlo y hasta el momento lo ha logrado. Cuando se trata de un grupo político o guerrillero el Estado es capaz de identificar a sus enemigos y combatirlos, en cambio el narcotráfico ha podido penetrar las entrañas del Leviatán inhabilitándolo. Todo este clima de inseguridad, violencia y terror ha puesto en riesgo nuestra magro sistema democrático, poco a poco se gesta un odio a la democracia, la cual se vendió, en un principio como una especie de panacea nacional, ahora las expectativas generadas e incumplidas le van a pasar la factura a los paladines del cambio y le abren paso a la opciones políticas cuyo pasado fue un autoritarismo.
Es más que urgente sentarse a repensar la actual estrategia anticrimen, pero lo preocupante es que la derecha se ha visto rebasada y no es capaz de superar su obtusa visión sobre un fenómeno tan complejo. Por su parte la izquierda se ha desdibujado aun más, en grupos, corrientes y líderes que lejos de sumar se atomizan generando cada uno su propio proyecto que no va mas allá de la próxima elección. Es así que la única certidumbre que nos queda como ciudadanos ¿es el temor y la rutinización del mismo?
Como apunte final, de todos los problemas que enfrenta la ciudad, ahora veremos el jaloneo entre los camachistas y el clan Cirigo-Arce por obtener su registro como asociación política local (APL) y partido local respectivamente. La plaza política citadina comienza a calentarse y el próximo 24 de octubre se medran muchas cosas, como la capacidad de acción del PRD, de no ser así la capital podría cambiar de color.
Edwin Ramírez. Politólogo
Te damos la bienvenida al presente Blog, el cual tiene como finalidad el análisis, reflexión y la generación de opinión del día a día en temas de la política nacional e internacional. El nombre del Blog es un modo particular de jugar con las palabras, "Al ritmozoon-Politikon que nos toque" refiere al sentido y al momento en que estamos inmersos, coaccionamos y somos participes del acontecer en la vida político-social de México y el mundo,
lunes, 26 de julio de 2010
miércoles, 21 de julio de 2010
Última llamada para el trabajo institucional y no oportunidad coyuntural
Recuento rápido
Después de las elecciones presidenciales del 2006 en nuestro país el Partido de la Revolución Democrática (PRD) sufrió severas divisiones entre sus corrientes internas, enfrento las secuelas de la coyuntura del presunto fraude electoral, así como los reacomodos en su Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y toda la trama que protagonizaron Jesús Ortega y Alejandro Encinas internamente (como candidatos a la presidencia del partido) y López Obrador presionando desde fuera en 2007. De igual forma les toco enfrentar y llevarse un duro golpe al perder curules en las elecciones federales para renovar la Cámara de Diputados en 2009 y además, en los comicios para elegir gobernadores en diversos Estados de la República Mexicana y algunos procesos locales en presente año.
Todo lo anterior conlleva al análisis de lo que hasta el momento se ha generado en el 2010. En lo que concierne al aspecto electoral del PRD las sensibles perdidas electorales y divisiones internas arrastradas desde hace ya varios años han repercutido y generado distracción u omisión en la generación de planes, proyectos y de una agenda política solida a mediano y largo plazo.
El asunto
Para el PRD desde su fundación (1989) y en sus 21 años de existencia sólo ha tenido dos candidatos presidenciales, tres veces Cuauhtémoc Cárdenas y una López Obrador. El primero por su condición de ser uno de los fundadores del partido y líder moral del mismo por mucho tiempo, el segundo, por la coyuntura que desato el desafuero en su contra llevándolo a tener gran aceptación popular originando de facto su candidatura. En tal sentido, el PRD se muestra reaccionario del acontecer a corto plazo en comparación a los demás partidos, dejando al descubierto una endeble e ineficiente estructura partidista en procesos internos.
Lo anterior refleja de alguna manera el comportamiento del partido, claramente se ve en los comicios recientes en las tan criticadas alianzas con el PAN por ser partidos muy diferentes en ideologías, para competir por algunas gubernaturas como forma de enfrentar a la racha ganadora y repunte electoral del PRI. El saldo poselectoral del PRD no resulto muy alegador, tanto los resultados de los comicios como las críticas y divisiones por tal acción, dejo un mal sabor de boca a la opinión pública, resaltando y siendo más fuerte el mensaje de “no dejar ganar al PRI a como dé lugar” y mucho menos “no dejarle cómodo el camino rumbo a la presidencia” que la convicción de proponer ideas y buenos candidatos.
Las expectativas para todos los partidos aun son reservadas, pero no falta mucho para que comience el trabajo fuerte como lo merece la sucesión presidencial, lo que sí se puede ver son algunos ajustes y reacomodos partidistas, como uno que otro destapado y aventurado en su postulación o comentarios al respecto. También es cierto que las decisiones de los partidos que puedan tomar desde hoy en adelante influirán de manera importante para el 2012, de ahí el llamado para comenzar un verdadero proyecto estructurado y congruente que pueda convencer y ser incluyente.
Por lo pronto estos dos años venideros antes del desenlace presidencial pueden ser aprovechados con acciones partidistas responsables y enfocadas a proyectos que beneficien a la sociedad. Para el PRD será de gran ayuda la reconciliación entre sus corrientes pero más aun el ser capaz de realizar trabajo institucional y no coyuntural, de lo contrario estaríamos hablando de un ente reaccionario que no tiene ni pies ni cabeza.
Saúl Ballinas. Politólogo
Después de las elecciones presidenciales del 2006 en nuestro país el Partido de la Revolución Democrática (PRD) sufrió severas divisiones entre sus corrientes internas, enfrento las secuelas de la coyuntura del presunto fraude electoral, así como los reacomodos en su Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y toda la trama que protagonizaron Jesús Ortega y Alejandro Encinas internamente (como candidatos a la presidencia del partido) y López Obrador presionando desde fuera en 2007. De igual forma les toco enfrentar y llevarse un duro golpe al perder curules en las elecciones federales para renovar la Cámara de Diputados en 2009 y además, en los comicios para elegir gobernadores en diversos Estados de la República Mexicana y algunos procesos locales en presente año.
Todo lo anterior conlleva al análisis de lo que hasta el momento se ha generado en el 2010. En lo que concierne al aspecto electoral del PRD las sensibles perdidas electorales y divisiones internas arrastradas desde hace ya varios años han repercutido y generado distracción u omisión en la generación de planes, proyectos y de una agenda política solida a mediano y largo plazo.
El asunto
Para el PRD desde su fundación (1989) y en sus 21 años de existencia sólo ha tenido dos candidatos presidenciales, tres veces Cuauhtémoc Cárdenas y una López Obrador. El primero por su condición de ser uno de los fundadores del partido y líder moral del mismo por mucho tiempo, el segundo, por la coyuntura que desato el desafuero en su contra llevándolo a tener gran aceptación popular originando de facto su candidatura. En tal sentido, el PRD se muestra reaccionario del acontecer a corto plazo en comparación a los demás partidos, dejando al descubierto una endeble e ineficiente estructura partidista en procesos internos.
Lo anterior refleja de alguna manera el comportamiento del partido, claramente se ve en los comicios recientes en las tan criticadas alianzas con el PAN por ser partidos muy diferentes en ideologías, para competir por algunas gubernaturas como forma de enfrentar a la racha ganadora y repunte electoral del PRI. El saldo poselectoral del PRD no resulto muy alegador, tanto los resultados de los comicios como las críticas y divisiones por tal acción, dejo un mal sabor de boca a la opinión pública, resaltando y siendo más fuerte el mensaje de “no dejar ganar al PRI a como dé lugar” y mucho menos “no dejarle cómodo el camino rumbo a la presidencia” que la convicción de proponer ideas y buenos candidatos.
Las expectativas para todos los partidos aun son reservadas, pero no falta mucho para que comience el trabajo fuerte como lo merece la sucesión presidencial, lo que sí se puede ver son algunos ajustes y reacomodos partidistas, como uno que otro destapado y aventurado en su postulación o comentarios al respecto. También es cierto que las decisiones de los partidos que puedan tomar desde hoy en adelante influirán de manera importante para el 2012, de ahí el llamado para comenzar un verdadero proyecto estructurado y congruente que pueda convencer y ser incluyente.
Por lo pronto estos dos años venideros antes del desenlace presidencial pueden ser aprovechados con acciones partidistas responsables y enfocadas a proyectos que beneficien a la sociedad. Para el PRD será de gran ayuda la reconciliación entre sus corrientes pero más aun el ser capaz de realizar trabajo institucional y no coyuntural, de lo contrario estaríamos hablando de un ente reaccionario que no tiene ni pies ni cabeza.
Saúl Ballinas. Politólogo
lunes, 19 de julio de 2010
La fundación del Frente Amplio Revolucionario de los Trabajadores (FART)
Hace unos días me tocó presenciar un momento histórico para la vida interna del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM), la fundación del Frente Amplio Revolucionario de los Trabajadores. Este hecho es de suma importancia por diversos factores, el primero de ellos es que se da en un contexto adverso a la vida sindical, el Estado se ha dedicado sistemáticamente a desarticular las organizaciones de los trabajadores que le resultan incomodas. Es así que se ha dado un ataque frontal contra los sindicatos de mineros y electricistas, además de mellar la fuerza del sindicato del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y cooptar al secretario general del sindicato del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), quien además de aceptar una diputación del Partido Acción Nacional (PAN), también salió de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), organización que aglutina a los sindicatos independientes y progresistas en este país. Otras acciones que van en detrimento de la vida sindical y los trabajadores de México, por mencionar algunas, son la llamada “Ley del ISSSTE”, así como un proyecto de reforma laboral que incentiva la subcontratación, eliminando la posibilidad al trabajador de generar antigüedad y los beneficios que está conlleva.
Bajo este ambiente agresivo y adverso a los trabajadores y sus organizaciones, el sindicalismo universitario se hace presente, cuatro corrientes internas de STUNAM, se unieron para dar vida al FART. Estos grupos han mantenido una postura crítica hacia la dirigencia del actual secretario general Agustín Rodríguez Fuentes, sin embargo el olfato político de sus bases y dirigentes han permitido dirimir sus diferencias y no dar pie a la intervención Estatal. Este es el primer paso para la consolidación de una verdadera opción opositora a la corriente roja (grupo hegemónico), debido a que anteriormente ya se habían dado “pactos” entre los grupos de oposición en las coyunturas electorales, el ejemplo más reciente fue hace dos años, no obstante después de estos procesos las alianzas simplemente se disolvían.
Esta vez parece que las cosas son diferentes, hoy las cuatro corrientes han logrado llegar a acuerdos que les permiten conformar un bloque opositor sólido y que aspira a sumar a más trabajadores de base que se dicen “independientes”. Todo indica que las cabezas visibles de los grupos que integran el FART tienen la voluntad y compromiso para trabajar por y para su organización, además de buscar recuperar el carácter revolucionario, combativo y de vanguardia que ha perdido el sindicalismo universitario. Se tienen razones para ser optimistas: primero, este llamado a la unión no se da bajo una coyuntura electoral, segundo, en esta última elección de delegados, la oposición como tal aumentó su presencia en las diferentes dependencias y tercero se esta recuperando la voz de la base trabajadora y es está la que (tiene) indica el camino a seguir, finalmente se presenta un proyecto de documentos constitutivos y se plantea una estructura horizontal, que le brinda organización y procura no caer en el burocratismo.
Empero, también se necesita ser realista, ya que, el Frente tiene muchos retos que sortear, de entrada tiene que recuperar la credibilidad de una base trabajadora cada vez más desilusionada, más no despolitizada, de igual forma su lucha tiene que ser contundente más no abrasiva, es decir, que no se amenace la existencia del sindicato, así como evitar la posible intromisión del Estado y las autoridades universitarias, las cuales siempre han mantenido una actitud ambigua frente al sindicalismo universitario. Es necesario resaltar que tanto la rectoría, así como los gobiernos priístas y panistas son alérgicos a la organización de los trabajadores universitarios, como bien lo señala Jorge Basurto, en su periodo como rector, Manuel Gómez Morín (fundador del PAN) no reconoció la existencia de una organización sindical dentro de la UNAM debido a que era incompatible con la institución, por ello resulta contradictorio que miembros del actual comité ejecutivo del sindicato apoyen, simpaticen e incluso militen en un partido que abiertamente lucha por destruir a las organizaciones sindicales.
Otro obstáculo a sortear es el grupo conservador que se mantiene al frente del STUNAM, Agustín Rodríguez y su corriente roja, la cual se ha mantenido hegemónica prácticamente desde la fundación del sindicato, esto ha generado prácticas poco claras en lo que respecta a la repartición de las plazas, el manejo de la finanzas, etc. Todo esto ha provocado una creciente desconfianza de la base trabajadora hacia los “rojos”, reforzada por una democracia raquítica, que inhibe la participación del trabajador y quienes lo intentan, se les bloquea o se les limita al voto, es decir a validar las acciones de su secretario general. Por ello el FART tiene la tarea de democratizar al sindicato, ya no se puede hablar solo de la búsqueda de la democracia, sino la calidad de está y así poder recuperar la confianza de los trabajadores e imprimir sobre la base, ese carácter emancipador que le otorgó la historia.
Otro reto importante donde el FART medirá su fuerza y capacidad de convocatoria, es en próximo congreso del STUNAM, es en este evento donde el Frente como tal tiene que demostrar que se ha convertido en una verdadera oposición, en las negociaciones para la obtención de las comisiones se podrá observar la solides de este bloque, ya que, la manzana de la discordia es “bolsa”, entre otras. Según los documentos provisionales, el Frente realizará su propio congreso y se acordarán las acciones a tomar, lo importante aquí es que los grupos aliados respeten esos acuerdos y que no tiren por la borda lo que se ha logrado. Por último no queda más que reiterar mi optimismo con la fundación del FART, esperando que este sea el primer paso de muchos y que su recorrido por muy difícil y sinuoso que presente, la unidad se mantenga.
Edwin Ramírez. Politólogo
Bajo este ambiente agresivo y adverso a los trabajadores y sus organizaciones, el sindicalismo universitario se hace presente, cuatro corrientes internas de STUNAM, se unieron para dar vida al FART. Estos grupos han mantenido una postura crítica hacia la dirigencia del actual secretario general Agustín Rodríguez Fuentes, sin embargo el olfato político de sus bases y dirigentes han permitido dirimir sus diferencias y no dar pie a la intervención Estatal. Este es el primer paso para la consolidación de una verdadera opción opositora a la corriente roja (grupo hegemónico), debido a que anteriormente ya se habían dado “pactos” entre los grupos de oposición en las coyunturas electorales, el ejemplo más reciente fue hace dos años, no obstante después de estos procesos las alianzas simplemente se disolvían.
Esta vez parece que las cosas son diferentes, hoy las cuatro corrientes han logrado llegar a acuerdos que les permiten conformar un bloque opositor sólido y que aspira a sumar a más trabajadores de base que se dicen “independientes”. Todo indica que las cabezas visibles de los grupos que integran el FART tienen la voluntad y compromiso para trabajar por y para su organización, además de buscar recuperar el carácter revolucionario, combativo y de vanguardia que ha perdido el sindicalismo universitario. Se tienen razones para ser optimistas: primero, este llamado a la unión no se da bajo una coyuntura electoral, segundo, en esta última elección de delegados, la oposición como tal aumentó su presencia en las diferentes dependencias y tercero se esta recuperando la voz de la base trabajadora y es está la que (tiene) indica el camino a seguir, finalmente se presenta un proyecto de documentos constitutivos y se plantea una estructura horizontal, que le brinda organización y procura no caer en el burocratismo.
Empero, también se necesita ser realista, ya que, el Frente tiene muchos retos que sortear, de entrada tiene que recuperar la credibilidad de una base trabajadora cada vez más desilusionada, más no despolitizada, de igual forma su lucha tiene que ser contundente más no abrasiva, es decir, que no se amenace la existencia del sindicato, así como evitar la posible intromisión del Estado y las autoridades universitarias, las cuales siempre han mantenido una actitud ambigua frente al sindicalismo universitario. Es necesario resaltar que tanto la rectoría, así como los gobiernos priístas y panistas son alérgicos a la organización de los trabajadores universitarios, como bien lo señala Jorge Basurto, en su periodo como rector, Manuel Gómez Morín (fundador del PAN) no reconoció la existencia de una organización sindical dentro de la UNAM debido a que era incompatible con la institución, por ello resulta contradictorio que miembros del actual comité ejecutivo del sindicato apoyen, simpaticen e incluso militen en un partido que abiertamente lucha por destruir a las organizaciones sindicales.
Otro obstáculo a sortear es el grupo conservador que se mantiene al frente del STUNAM, Agustín Rodríguez y su corriente roja, la cual se ha mantenido hegemónica prácticamente desde la fundación del sindicato, esto ha generado prácticas poco claras en lo que respecta a la repartición de las plazas, el manejo de la finanzas, etc. Todo esto ha provocado una creciente desconfianza de la base trabajadora hacia los “rojos”, reforzada por una democracia raquítica, que inhibe la participación del trabajador y quienes lo intentan, se les bloquea o se les limita al voto, es decir a validar las acciones de su secretario general. Por ello el FART tiene la tarea de democratizar al sindicato, ya no se puede hablar solo de la búsqueda de la democracia, sino la calidad de está y así poder recuperar la confianza de los trabajadores e imprimir sobre la base, ese carácter emancipador que le otorgó la historia.
Otro reto importante donde el FART medirá su fuerza y capacidad de convocatoria, es en próximo congreso del STUNAM, es en este evento donde el Frente como tal tiene que demostrar que se ha convertido en una verdadera oposición, en las negociaciones para la obtención de las comisiones se podrá observar la solides de este bloque, ya que, la manzana de la discordia es “bolsa”, entre otras. Según los documentos provisionales, el Frente realizará su propio congreso y se acordarán las acciones a tomar, lo importante aquí es que los grupos aliados respeten esos acuerdos y que no tiren por la borda lo que se ha logrado. Por último no queda más que reiterar mi optimismo con la fundación del FART, esperando que este sea el primer paso de muchos y que su recorrido por muy difícil y sinuoso que presente, la unidad se mantenga.
Edwin Ramírez. Politólogo
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