lunes, 26 de julio de 2010

¿El terror llegó?

Hace unas semanas se dio un hecho inédito en México, la explosión de un coche bomba en Ciudad Juárez, este acto se lo atribuyó el grupo denominado La Línea, brazo armado del Cártel de Juárez. Este hecho debe causar preocupación debido a que a todas luces es un acto de terrorismo, a diferencia de hace unos años cuando el Ejército Popular Revolucionario (EPR) detonó explosivos en ductos de PEMEX donde no hubo victimas que lamentar, en esta ocasión las cosas fueron diferentes.

Estas actos terroristas demuestran algunas cosas, entre ellas el nivel de organización y especialización que han adquirido los grupos criminales, es decir, diversifican sus acciones en áreas, muy especificas y por lo tanto se hacen más efectivas. Además la explosión tuvo consecuencias políticas, ya que evidenció la nula efectividad de la actual estrategia bélica que mantiene el gobierno de Felipe Calderón y que lejos de mellar a los cárteles, éstos se mantiene vigentes y parecen fortalecerse ante un Estado incapaz de contener su avance.

Esta situación le suma puntos al crimen organizado, debido a que ya insertó de forma exitosa el miedo en la población civil. Hobbes ya daba cuenta del alcance del miedo como arma política, moviliza o paraliza y el narcotráfico ya captó el mensaje ¿y el Estado? Si se siguen suscitando más hechos como los de Ciudad Juárez el panorama es peor que negro para México, cuyas instituciones de seguridad son inoperantes y no cuentan con una confianza por parte de la ciudadanía, la cual se encuentra en el fuego cruzado de una guerra por demás inútil y cuyo temor a una muerte violenta se hace más palpable con el día a día.

Otro aspecto preocupante es que estos actos no son realizados por grupos políticos, sino por grupos criminales cuyo objetivo no es derrocar al gobierno actual, sino desestabilizarlo y hasta el momento lo ha logrado. Cuando se trata de un grupo político o guerrillero el Estado es capaz de identificar a sus enemigos y combatirlos, en cambio el narcotráfico ha podido penetrar las entrañas del Leviatán inhabilitándolo. Todo este clima de inseguridad, violencia y terror ha puesto en riesgo nuestra magro sistema democrático, poco a poco se gesta un odio a la democracia, la cual se vendió, en un principio como una especie de panacea nacional, ahora las expectativas generadas e incumplidas le van a pasar la factura a los paladines del cambio y le abren paso a la opciones políticas cuyo pasado fue un autoritarismo.

Es más que urgente sentarse a repensar la actual estrategia anticrimen, pero lo preocupante es que la derecha se ha visto rebasada y no es capaz de superar su obtusa visión sobre un fenómeno tan complejo. Por su parte la izquierda se ha desdibujado aun más, en grupos, corrientes y líderes que lejos de sumar se atomizan generando cada uno su propio proyecto que no va mas allá de la próxima elección. Es así que la única certidumbre que nos queda como ciudadanos ¿es el temor y la rutinización del mismo?

Como apunte final, de todos los problemas que enfrenta la ciudad, ahora veremos el jaloneo entre los camachistas y el clan Cirigo-Arce por obtener su registro como asociación política local (APL) y partido local respectivamente. La plaza política citadina comienza a calentarse y el próximo 24 de octubre se medran muchas cosas, como la capacidad de acción del PRD, de no ser así la capital podría cambiar de color.


Edwin Ramírez. Politólogo

No hay comentarios:

Publicar un comentario