miércoles, 21 de julio de 2010

Última llamada para el trabajo institucional y no oportunidad coyuntural

Recuento rápido

Después de las elecciones presidenciales del 2006 en nuestro país el Partido de la Revolución Democrática (PRD) sufrió severas divisiones entre sus corrientes internas, enfrento las secuelas de la coyuntura del presunto fraude electoral, así como los reacomodos en su Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y toda la trama que protagonizaron Jesús Ortega y Alejandro Encinas internamente (como candidatos a la presidencia del partido) y López Obrador presionando desde fuera en 2007. De igual forma les toco enfrentar y llevarse un duro golpe al perder curules en las elecciones federales para renovar la Cámara de Diputados en 2009 y además, en los comicios para elegir gobernadores en diversos Estados de la República Mexicana y algunos procesos locales en presente año.

Todo lo anterior conlleva al análisis de lo que hasta el momento se ha generado en el 2010. En lo que concierne al aspecto electoral del PRD las sensibles perdidas electorales y divisiones internas arrastradas desde hace ya varios años han repercutido y generado distracción u omisión en la generación de planes, proyectos y de una agenda política solida a mediano y largo plazo.

El asunto

Para el PRD desde su fundación (1989) y en sus 21 años de existencia sólo ha tenido dos candidatos presidenciales, tres veces Cuauhtémoc Cárdenas y una López Obrador. El primero por su condición de ser uno de los fundadores del partido y líder moral del mismo por mucho tiempo, el segundo, por la coyuntura que desato el desafuero en su contra llevándolo a tener gran aceptación popular originando de facto su candidatura. En tal sentido, el PRD se muestra reaccionario del acontecer a corto plazo en comparación a los demás partidos, dejando al descubierto una endeble e ineficiente estructura partidista en procesos internos.

Lo anterior refleja de alguna manera el comportamiento del partido, claramente se ve en los comicios recientes en las tan criticadas alianzas con el PAN por ser partidos muy diferentes en ideologías, para competir por algunas gubernaturas como forma de enfrentar a la racha ganadora y repunte electoral del PRI. El saldo poselectoral del PRD no resulto muy alegador, tanto los resultados de los comicios como las críticas y divisiones por tal acción, dejo un mal sabor de boca a la opinión pública, resaltando y siendo más fuerte el mensaje de “no dejar ganar al PRI a como dé lugar” y mucho menos “no dejarle cómodo el camino rumbo a la presidencia” que la convicción de proponer ideas y buenos candidatos.

Las expectativas para todos los partidos aun son reservadas, pero no falta mucho para que comience el trabajo fuerte como lo merece la sucesión presidencial, lo que sí se puede ver son algunos ajustes y reacomodos partidistas, como uno que otro destapado y aventurado en su postulación o comentarios al respecto. También es cierto que las decisiones de los partidos que puedan tomar desde hoy en adelante influirán de manera importante para el 2012, de ahí el llamado para comenzar un verdadero proyecto estructurado y congruente que pueda convencer y ser incluyente.

Por lo pronto estos dos años venideros antes del desenlace presidencial pueden ser aprovechados con acciones partidistas responsables y enfocadas a proyectos que beneficien a la sociedad. Para el PRD será de gran ayuda la reconciliación entre sus corrientes pero más aun el ser capaz de realizar trabajo institucional y no coyuntural, de lo contrario estaríamos hablando de un ente reaccionario que no tiene ni pies ni cabeza.

Saúl Ballinas. Politólogo

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