sábado, 7 de abril de 2012

Participación política, sociedad y elección

Dos mil doce, un año ajetreado de movimientos en todos los niveles de gobierno políticamente hablando, reacomodos internos en partidos políticos y estrategias políticas de los candidatos a la presidencia de la república; pero y ¿el ciudadano mexicano ya está listo?, ¿qué pasa con el elector con poder de voto?, antes que eso, ¿cómo nos estamos preparando?. Las preguntas pueden ser variadas y más aun el análisis de las mismas, sin embargo, podremos enfrentar como se debe a lo que algunos coloquialmente refieren -“Jugar a la Democracia, el día en que nos hacen creer que tenemos el poder de decisión”-.

Antes de adentrarnos al tema, recordemos que todos los sujetos políticos en sociedad potenciales para participar en la vida política de su Estado no lo hacen de la misma manera y mucho menos con la misma intensidad, dicha participación puede ser completamente racional, abierta, partidista, sistemática y comprometida, también ser producto de las circunstancias, necesidad, altruismo, acarreo político o emociones del momento.

Existes muchos niveles de participación político-social simples con los que el ciudadano común puede involucrarse en la vida política de su país. Podemos decir que nos involucramos desde que nos relacionamos con alguien más -la manera simple de participación social-, desde que nos relacionamos con un grupo de cualquier orden, desde que salimos a las calles siguiendo normas de comportamiento básicas, desde que platicamos y hacemos un intercambio de ideas y consensuamos sobre cualquier tema, toda relación social tienen algo de política.

Si hablamos de participación política en sociedad existen diversas trincheras para hacerlos, no sólo las comunes como Partidos Políticos, Organizaciones No gubernamentales, Asociaciones, Sindicatos, etc. Las acciones políticas varían conforme al tipo y lugar, tiempo y circunstancias, por ejemplo; la participación en jornadas electorales sufre variaciones de acuerdo con el puesto a ocupar de los candidatos, el grado de competencia y el tiempo en que se realizan. La intensidad es diferente para los que serán votados, para los que votaran, los que observan, los que analizan el momento electoral, etc.

Otro momento importante que define en gran medida la participación política es el “rol” que cada uno ejerce en la sociedad, es el grado y la motivación a actuar o involucrarse políticamente, la formación social-familiar, la educación y la clase política-económica define en gran medida el interés por la participación política y electoral. Define la motivación y el interés de involucrarse o no, y ya una vez involucrado también existen niveles de responsabilidad, es decir, encontramos extremos de participación; desde el desinterés y prácticamente ninguna importancia a la vida política del país, el sólo mantenerse informado pero a distancia, el afiliarse a un partido político o crear un grupo listo para ejercer acción política-participativa.

Pero, ¿en qué momento participativo estamos tanto individualmente como sociedad en general para entender y generar participación política?, ¿estamos listos para celebrar otras elecciones presidenciales en México y todo lo que involucra esto?. Para estas fechas vemos como y sabemos que los partidos políticos y sus abanderados presidenciables, donde se enfocan y dedican de lleno a las campañas políticas, obras teatrales en las cuales tratan de posicionar y vendernos un una idea, un producto, “un hombre mesiánico”. Si hiciéramos un estudio sobre los partidos y sus candidatos nos llevaríamos un interesante y gran espacio para poder desmenuzar un buen análisis reflexivo que nos de herramientas suficientes para tal vez poder convencernos he inclinarnos por alguna figura presidenciable.

Pero la idea no es esa, la reflexión que tratamos de fomentar es la de la participación política, pero una participación razonada dada principalmente por la información, por el interés de lo público. Nuestra idea no sólo es saber que podemos votar y ejercer ese derecho, la importancia está en después del voto seguir informado, presionar, cuestionar, denunciar y señalar cualquier acto o conducta amoral, no ético y poco profesional de algún servidor público que prometió algo en campaña y no ha cumplido. Lo que no podemos permitir es que la propia gente que tiene intereses personales, económicos, influencias que cuidar esté al tanto y sea la que defina los cambios en nuestro país, estamos hartos de que decidan por nosotros y no solo eso, que lo hagan para beneficio propio y sacar partida de algo público. Por años hemos permitido lo anterior por no seguir el camino de la gente que más debe estar comprometida por su país, por trabajar para el gobierno del cual emana y dicta las reglas de juego igual manera para todos.

Hartémonos y ya no dejemos pasar más tiempo, ya no nos conformemos más y mucho menos dejemos ganar “el que nos valga” lo que sucede a nuestro alrededor. Ésta individualidad feroz en la cual no vemos por los demás agraviando el espacio público, no respetando lo ajeno, olvidando los derechos humanos, generando más discriminación, dejando pasar por alto las reglas, no respetando la misma vida, acciones individualistas mal intencionadas que ha crecido en cada uno de nosotros, claramente “la ley del talión”. Es verdad que la educación define en gran medida lo anterior, el respeto de uno mismo y de los demás, pero también la voluntad de un cambio depende de la razón, de la necesidad y el querer ser mejores en todos los rubros, por el por venir, por la familia, por el futuro.

Denise Dresser: “¿Sabe usted quién es su diputado local o federal? ¿Sabe usted cómo vota y a favor de qué lo hace? Sabe usted cuantas veces a visitado su distrito y hablado con sus habitantes? ¿Sabe usted cómo comunicarse con él o ella para presentarle demandas y exigirle que las cumpla? ¿Sabe usted con qué presupuesto cuenta y de qué manera lo gasta? ¿Sabe usted cuánto viaja y a donde? ¿Sabe usted si compra un boleto en primera clase o en turista? ¿Sabe usted dónde come de manera cotidiana y quien paga la cuenta? ¿Sabe usted qué propuestas defiende y qué propuestas critica? ¿Sabe qué propuestas legislativas ha presentado? ¿Sabe cómo ha gastado el dinero público que usted lo entregó a través de los impuestos?.”

1.Denise Dresser,El país de uno, reflexiones para entender y cambiar a México, México, Aguilar, 2011, p.207.



Saúl Ballinas. Politólogo

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