El 19 y 20 de octubre del presente año se llevó a cabo en la Ciudad de México la novena edición de Expo Gobierno y el Foro sobre Competitividad de las Ciudades (FOCO); dentro de estos eventos se ofrecieron espacios de exposición con conferencistas de prestigio y amplia experiencia en cada uno de los temas ofrecidos: ciudades incluyentes, gobiernos modernos, ciudades seguras y ciudades sustentables.
En este sentido, tuvo realización la mesa “Tecnologías para cuidar mejor a los ciudadanos”, donde participaron, respectivamente, Ignacio Chapela (SSPDF), Carlos Viniegra (SFP), Andrés Hofmann (Política Digital), Carlos Velázquez Gutiérrez (Plataforma México) y Luis Wertman (Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del D.F.).
Cada participante expuso los logros y las herramientas de que se valen las organizaciones a las que pertenecen para optimizar la seguridad de los ciudadanos, empero, en este espacio quiero poner especial énfasis en la participación de Andrés Hofmann quien indicó que “la información está, lo que no está es que no está disponible para la gente” (sic) en referencia a las bases de datos que las diferentes instancias gubernamentales manejan, como CAPUFE, por ejemplo, quien de acuerdo con Hofmann cuenta con registro casi en tiempo real de los accidentes viales en las carreteras que controla y en este sentido, fue enfático en señalar que “la información falta publicarla para que los ciudadanos la podamos usar”, tal como ocurre en Seattle, mediante la página My neigborhood map (http://web5.seattle.gov/mnm/) donde los ciudadanos pueden observar pocas horas después lo que aconteció por las calles de su vecindario.
De esta manera, Hofmann apuesta por la idea del Gobierno abierto como una herramienta al servicio de la ciudadanía para su propio beneficio, pues el Gobierno abierto alude al “conocimiento que las autoridades deberían compartir con la ciudadanía” y a la posibilidad de que los ciudadanos, aprovechando el uso de nuevas tecnologías, tengamos acceso a la información que diferentes instancias gubernamentales manejan. La idea y principios del Gobierno abierto son extraordinarias, pero ¿hasta qué punto sería provechoso que los ciudadanos tengamos acceso a bases de datos?, ¿qué información sería pública?, ¿toda o sólo la que se estime que no atenta contra la privacidad?, ¿qué garantía existe de que este acceso no sea mal usado ni alterado?, ¿funcionaría en un país como el nuestro donde las mentes criminales se han mostrado más competentes que las propias autoridades y donde más del 60% de la población es analfabeta funcional?
Admito que el Gobierno abierto debe ser una aspiración compartida socialmente, pero para llegar ahí se deben crear las condiciones óptimas y resolverse un dilema fundamental en este tema: cuánta apertura, cuánta privacidad. Recordemos que el Gobierno abierto implica transparencia y democratización, así como tal vez una renuncia a la privacidad de datos y a los llamados secretos de Estado. He ahí el principal conflicto. En otros países se ha logrado avanzar en el tema, pero es innegable que en México se requiere lo más difícil: un cambio cultural para que el Gobierno abierto pueda ser tangible, lo cual implica cambio de paradigmas y de valores sociales.
Así pues, el Gobierno abierto es un reto para las democracias y las sociedades actuales…¿qué opinas al respecto? Yo, al igual que Andrés Hofmann “espero que México empiece a agarrar vuelo poquito a poco”.
Comentarios, reproches y desahogos en: julcamgra@yahoo.com.mx, en mi perfil de Facebook y en el presente blog.
Julieta Camacho Granados. Politóloga
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